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martes, 10 de agosto de 2021

La gira de 'Tubular Bells' con la versión de Robin Smith ya está en marcha

La particular visión de Tubular Bells de Robin Smith ya está interpretándose en el Royal Festival Hall de Londres, y las primeras críticas no se han hecho esperar. En su gran mayoría son críticas positivas, pero no entusiastas, en las que se define que el trabajo del grupo y los acróbatas es bueno, pero ha habido algún que otro fallo en la mezcla de la música, lo que hizo no disfrutar al público.

Robin ha hablado del espectáculo en la siguiente dirección y nos comenta algunas cosas muy interesantes. 

https://synthandsoftware.com/2021/08/tubular-bells-lives-again-in-london/

Robin cuenta que empezó su trabajo con Mike en 1992 con la versión en directo de Tubular Bells II tras la recomendación de su hermana Sally con la cual había trabajado de productor y arreglista en alguno de sus trabajos. 

Robin aclara que su idea era no variar una nota de la obra original de Mike, pero si darle una perspectiva más cinematográfica a la obra, de tal forma que encajara con las acrobacias del grupo australiano de acróbatas en el escenario. 

Y una gran e importante noticia es que se aclara que habrá edición en DVD justo antes de que el espectáculo recorra el mundo entero. Se está grabando un documental sobre el espectáculo, como ya se comentó que lo incluirá en el DVD anunciado.

Además, sabemos por varias fuentes que aparte del famoso tubular, se está interpretando otra parte donde se toca The Gem (una pieza de Robin), Summit Day (para varios que han visto el espectáculo, es el punto álgido del espectáculo) y Moonlight Shadow.

Os dejamos con el blog de Jay Stapley, uno de los guitarristas del espectáculo que también estuvo en la interpretación de Tubular Bells II en Edimburgo, y que nos cuenta muchos detalles de la producción y de los aspectos técnicos de interpretar ésta obra.

http://jaystapley.co.uk/tubular-bells-anniversary-shows-first-shows/?fbclid=IwAR2KqoxcRRdnopySkt2M23ibUqybUT-D5hbcfx8YWmwOYmBBKs63LmNYQR4


viernes, 6 de septiembre de 2019

Así es 'Live Then & Now'


Hace pocas semanas nos volvimos a encontrar con la novedad de que una discográfica 'piratilla' iba a editar uno de los muchos conciertos disponibles por la red de Mike Oldfield.

La primera reacción fue rechazo, pues el último bootleg que tuvimos hace un tiempo fue un auténtico desastre. Además, el diseño de la portada y demás recordaba mucho al bootleg que salió el año pasado. Por lo que sinceramente pasé olímpicamente del tema.

Sin embargo, me llegaron algunas opiniones al respecto del nuevo bootleg y al parecer estaba bastante mejor de lo que tuvimos hace un año. Por lo que me aventuré a comprarlo y puedo corroborar esas críticas.


El disco en concreto (doble ésta vez) llevaba el concierto completo realizado por Oldfield en Katowice en la que fue su última gira propiamente dicha, el 25 de julio de 1999. Es el único concierto del que tenemos disponible en buena calidad de ésta gira de Then And Now, ya que se retransmitió por la radio polaca.

Lo que sí que parece es que los mismos que estuvieron detrás del lanzamiento de Live In Carnegie Hall 1993 están detrás de éste lanzamiento, porque el diseño es muy muy similar a ese disco, de hecho las letras del libreto están en la misma tipografía. Aunque parece que ésta vez han aprendido de sus errores y al menos han sabido informarse del directo que metían en el disco.

Pero lo curioso es que lo que nos encontramos en éste doble disco es de aún mayor calidad que el concierto filtrado que teníamos por ahí. Suena de auténtico lujo, desde luego no parece que esté grabado desde una radio ni nada parecido (que sí que lo está, pues tras Ommadawn suena un locutor polaco hablando, y de hecho, suena un corte algo raro tras su voz, lo que afea un poco el disco), suena de la mesa de mezclas a alta calidad, casi casi como si fuera oficial, lo que ha sido una grata sorpresa.

El diseño ésta vez vuelve a repetir con fotos de la premiere de Tubular Bells III en Londres, al igual que el anterior bootleg, aunque la contraportada sí que tiene una foto de la gira en cuestión. El librillo que incluye es una simple doble página explicando la historia de Mike en sus años en Warner, sin cometer (casi) ningún fallo. Ahora, eso sí, como ya va siendo 'marca de la casa' en la contraportada tenemos un OLDFIED que rechina bastante, y que se suma a las múltiples erratas del apellido de Oldfield en lanzamientos (aquí tiene un pase, lo peor es leerlo en publicaciones oficiales).

Teniendo los pocos lanzamientos que estamos teniendo éste año, la verdad es que éste bootleg ha sido un pequeño soplo de aire fresco.


martes, 24 de enero de 2017

Crítica de El País y concurso

'Mike Oldfield, el eterno juego del autoplagio', mal empieza la crítica si el título es así. Pero las cosas como son, hay ciertas verdades en las palabras de 'El País' en ésta crítica a RTO, mal que nos pese.

Aún así, deja bien parado al disco, a pesar de una nota de 6,5 sobre 10. Os la dejamos aquí:

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/01/24/actualidad/1485279648_530839.html

Por otro lado, como bien sabéis, Oldfield aún no habiendo anunciado el ganador de la guitarra firmada de su web oficial se atreve a abrir otro concurso que dice así:


Se trata de realizar un poema o un dibujo que nos inspire Ommadawn. Para ello, con el hastag #Ommadrawn lo ponemos en instagram o en twitter para que Mike lo vea, y habrá 10 ganadores que serán anunciados el 7 de febrero. Ganarán un mapa dibujado...? de Ommadawn con los agraecimientos de formar parte del mismo...

Si aún tenéis esperanza de que un concurso de Mike Oldfield termine con alguien ganando, podéis participar, pero visto lo visto...

Los discos favoritos de Mike Oldfield y otras noticias


Siguiendo con la promoción de RTO, Oldfield concedió una entrevista a The Quietus, los cuales se interesaron por saber sus discos favoritos. A parte de eso, Oldfield volvió a detallar cosas acerca de su próximo TB4:

"Ahora mismo estoy muy ocupado. Fue increíble, con RTO, volver a hacer música 'con las manos' de nuevo, tal como solía hacer. Realmente me encantó. Y ahora mismo, estoy trabajando en TBIV y estoy usando las mismas técnicas. Es precioso. He escrito ya la introducción y me ha llevado 5 años tener una variación del original que me haya gustado. Tendremos que ver cómo termina ésto. Pero si cada día puedo hacer un progreso, aunque sólo sean un par de segundos, podré terminarlo finalmente."

El listado de los discos favoritos de Oldfield (muy a pesar de que Oldfield vuelve a admitir que no escucha música y que su elección es en base a lo que le gustaba hace 40 años antes de empezar a hacer su propia música) ha sido ésta:

Fauré - Requiem

Estaba en una escuela religiosa en mis últimos dos años de escuela, en Essex. Dejé la escuela el día de mi 15 cumpleaños, no podía esperar para irme. Pero nuestro maestro solía ponernos extractos de música clásica. Por lo que solía escuchar cosas de Beethoven y Bach desde que era muy pequeño. De todos modos, llegué a descubrir Requiem. De hecho, hace poco descubrí algunos viejos vinilos y aún tengo mi copia original. Me encantan la claridad de las voces; me encantan las sopranos. Además, la paz que me da es muy importante. De adolescente siempre estaba muy mal, solía tener ansiedad en aquellos días. Solía oír Requiem para calmar mi ansiedad, me daba la calma que necesitaba.

Ravel - Piano Concerto in G


¿Por qué he elegido ésto? Bueno, es precioso. La forma en que arpegia y se tambalea mientras hay otra melodía, más lenta, al mismo tiempo, es bastante remarcable. Traté de usar esa metodología en algunos momentos de mi música, con resultados varios. No es fácil. Al principio de Tubular Bells, hay un arpegio que se desarrolla y construye, y esta melodía comienza a sonar alrededor de otra melodía más lenta. Es una técnica compleja y es una que traté de aprender y traté de usar para beneficiar mi propia música.

Sibelius - Symphony No 5

El truco aquí está en la melodía en el primer movimiento que está tocando la linea de bajo, pero a una velocidad inferior del bajo. Notas como si pasara algo raro con el bajo, no está siguiendo los acordes. Pero no es así. Sólo están a diferente velocidad. Es muy innovador. De nuevo, traté de usarlo en mi propia música varias ocasiones. De hecho, al principio de la cara B de Tubular Bells, hay una serie de melodías que están en distintos tiempos y todo pasa a la vez. Hay un piano, hay varias guitarras, y todas se unen a la vez pero solo tras dos minutos. Estoy seguro que nadie se ha dado cuenta. Probablemente alguien lo haga en unos 100 años. Me encanta la idea de esconder cosas en mi música, ya sabes, secretos para que descubran. ¿Lo he hecho muchas veces? ¡Si! En Incantations, hay una melodía que reaparece más adelante, pero al revés. Es una melodía preciosa por sí misma, ¡pero también suena bien al revés!

Satie - Gymnopédies

Siento un gran amor por todo éste periodo: los primeros años de 1900 hasta 1940. Y no sólo la música, también el arte. Realmente me encanta el Impresionismo. Me encanta Dali también, me encanta todo lo que hizo. Y creo que Gymmopédies encaja bien con todo el trabajo de éste periodo. Visité la casa de Renoir, y fui al museo de Monet. ¿Puedo tocarlo yo mismo? ¡Si! Bueno, solía tocarlo cuando hacíamos una versión de ello. Realmente no leo la música, ¿sabes?. Pero si, fue una gran inspiración para mí. Todos los movimientos de ese periodo, realmente gente maravillosa.


Mahler - Symphony No 5

El Satie es tan luminoso y el Mahler es tan oscuro y heavy. Me encanta la zona de los Alpes, ya sabes, alrededor del lago de Constanza y Rhineland. Una parte muy hermosa del planeta. De hecho, viví en los años 80 cuando grababa Discovery allí. Recordarás que grabé una pieza llamada "The Lake" fue inspirada por el paisaje de ese lugar. El paisaje era una inspiración y así fue el Mahler. Como gran parte de la música en esta lista, no la he escuchado, realmente, últimamente. Pero cuando estaba empezando a hacer mi propia música, es una pieza que me inspiró mucho.

John Renbourn - The Lady & The Unicorn

Empecé en el mundo de la música tocando en clubs de folk en Reading. Había uno en particular llamado The Rising Sun y la gente podía poner anuncios en las ventanas buscando músicos para tocar. Toqué en unos cuantos dúos en aquel tiempo. Y, gente como John normalmente tocaba como invitado en esos clubs. Estaba también Bert Jansch pero John Renbourn era la verdadera estrella en aquel momento. Mi misión en la vida era tocar como él. Solía poner éste disco solo unos segundos, levantar la aguja, e intentaba tocar ese trozo con mi guitarra. Y llegué a poder tocar gran parte de su trabajo. No con la misma fluidez, por supuesto. Quiero decir... ¡sólo tenía 12 años! Pero me ayudó a construir mi propia técnica, y desde ese momento fui capaz de aprender como hacer mi propia música. Era una técnica compleja, la de Renbourn, la forma en que el pulgar y los dedos requerían tocar a la vez. Pero si, a raíz de aprender la música de Renbourn fui capaz de aprender a escribir.

Led Zeppelin - IV

Me encanta Led Zeppelin. Desde luego, éste disco es un gran ejemplo de la música británica de rock de la era, pero en realidad podría escoger muchos otros. El segundo álbum, por ejemplo. Había una guitarra eléctrica roja, en el Exchange and Mart en Reading y tras haber tocado la guitarra acústica por un periodo, quería tocar la eléctrica. Por lo que persuadí a mi padre para que me comprara una. Sólo tenía un pequeño amplificador por lo que me compre un fuzzbox y aprendí a tocar con distorsión, que es algo completamente diferente que tocar una guitarra folk. Y me maravillaba el sonido que Led Zeppelin hacía, ¿cómo lo hacían? Que increíble forma de tocar la guitarra. Jimmy Page tiene un talento profundo. Mira la canción 'Stairway To Heaven', mientras toca una guitarra folk acústica preciosa y de pronto cambia a un sonido eléctrico muy completo. Nunca tuve la oportunidad de tocar a Led Zeppelin. Siempre quise pero nunca estaba en el sitio y el momento adecuado.

Cream - Disraeli Gears

No estaban solo Led Zeppelin, por supuesto. Cream, también. Para ser un trío, hicieron un sonido muy rico y podía reproducir ese sonido cuando tocaban en directo. Solía escuchar mucho Disraeli Gears, como todo el mundo. Y me encantaba Eric Clapton, por supuesto. Un gran talento. Me encantaba como tocaba dos solos a la vez, ya sabes, en plan pregunta y respuesta. Hay una pieza en el Piltdown Man en Tubular Bells y hay dos solos de guitarras y suenan como eso. Fue muy influenciado por Eric Clapton y Cream.

Hair - OST


Cuando Kevin Ayres And The Whole World se separaron en los años primeros años 70, estaba sin tener nada que hacer, y mi agente me telefoneó y me preguntó si quería unirme a la banda del musical Hair. En ese momento, Alex Harvey estaba tocando la guitarra en la banda para el show en el Teatro Shaftesbury y a veces necesitaba un invitado para hacer su parte cuando no podía hacerlo. Así que tuve que tocar todas las partes de la guitarra y realmente me pareció bastante desafiante. Hubo mucho que aprender. Pero recuerdo siempre tener ganas de llegar a 'Let The Sunshine In' porque la guitarra comienza. Si piensas, el final de la primera parte de Tubular Bells es una versión mucho más elaborada del riff "Let The Sunshine In". Es probablemente de donde surgió la idea porque 'Let The Sunshine' In va construyéndose y construyéndose. Me gustan las cosas que comienzan pequeñas y se hacen más y más grandes. Bolero de Ravel: debería estar en la lista. Solía ​​amar eso. Así que debo mucho a estar en el musical Hair, cuando me aburría empecé a improvisar mucho. Creo que eso descolocó a los cantantes y bailarines.

Ravi Shankar - Sound Of The Sitar

Me encantaba éste álbum y me encantaba su disco Portrair Of A Genius también. No se de donde salió ésto, la verdad, pero solía escucharlo mucho en su momento. Era muy popular en su momento. El caso es que no había muchas distinciones entre la música por aquel entonces. Era música sin más. No era en plan 'oh, me gusta esto pero no aquello'. Solíamos escucharlo todo. Si era bueno, no nos importaba que tipo de música fuera. Bob Marley. Isaac Hayes. Era simplemente música, ¿sabes? Y también nos gustaba Ravi Shankar. Su forma de tocar el sitar era increíble pero lo solos de tabla eran preciosos, también. Eran muy inspiradores, así es como tuve la idea de los tambores que usé en el Ommadawn original.

The Dubliners - A Drop Of The Hard Stuff

Siendo mitad Irlandés, mi madre era de Cork, me encanta la música irlandesa. Y no eran solo The Dubliners. Había mucha música increíble irlandesa y músicos irlandeses. The Chieftans eran muy tradicionales, y también estaba Planxty, por supuesto, y The Bothy Band. The Bothy Band eran increíbles. Entonces, he elegido a Dubliners para ésta lista pero la verdad es que podría elegir muchos discos de música tradicional irlandesa. Y, de nuevo, hay grandes influencias en el Ommadawn original, creo.

Centipede - Septober Energy

Cuando estábamos de gira con Kevin Ayers and the Whole Word, todo el mundo hablaba de Centipede: "Oh, ¿has visto a Centipede?" Eran ésta banda liderada por Keith Tipped. Robert Fripp produjo el álbum. Y en un momento dado, terminamos compartiendo esecenario con ellos. Asombroso. Tenían una enorme orquesta, 40, 50, 60 personas. Había músicos clásicos, saxofón de jazz, guitarras eléctricas. Tenían cantantes, había tanta gente allí arriba. El baterista era Robert Wyatt. Era amigo de Kevin de Soft Machine y todo era increíble. Una banda tan grande, Centipede, y se convirtió en mi misión como joven músico ser capaz de hacer algo así un día. Probablemente me llevó a Tubular Bells: esa idea de tener una larga pieza de música tocada en muchos instrumentos diferentes con muchos cambios. Fue una tremenda influencia.

David Bedford - Star Clusters, Nebulae and Places In Devon


Conocí a David cuando los dos tocábamos con Kevin Ayers. Su hobby era hacer volar aviones de aeromodelismo, también. Por lo que los dos lo hacíamos juntos. El fue un gran compositor de avant-garde. También estaba interesado en la astronomía y estaba fascinado por todo este concepto de la luz de las estrellas tomando cientos de años para llegar hasta nosotros y la noción de la luz que nos une a estos asentamientos de la Edad del Bronce de ese tiempo: la luz concurrente con el tiempo en el cual estos asentamientos estaban activos. Poner eso en una pieza de música era tan extraño y tan fantástico. Estuvimos de gira juntos durante dos o tres años con la banda de Kevin Ayres. Estábamos constantemente en la carretera, en la misma furgoneta de tránsito por toda la zona. Fue agotador. En realidad no trabajé con David en su grabación de The Orchestral Tubular Bells. No lo aprobé. Realmente no quería que hubiera una versión orquestal. Fue cosa de Richard Branson. Quería que fuera de gira para promocionar el álbum y no estaba a la altura. Había hecho este concierto en el Queen Elizabeth Hall, pero quería que viajara por el mundo. Su respuesta a eso fue hacer una versión orquestal para que así el álbum pudiera estar de gira, ser interpretado por diferentes orquestas. Así que fue él quien contrató a David y yo no estuve involucrado. Por supuesto, conseguí mi propia venganza con Amarok. [Oldfield, en respuesta a la falta de promoción de su trabajo, insertó una sección de código Morse en su álbum de 1990 que dice: "Fuck off RB."]


Artículo original: http://thequietus.com/articles/21611-mike-oldfield-interview-favourite-albums?page=1

Por otro lado, aquí tenemos una crítica al disco de Oldfield, por eldiario.es:
http://www.eldiario.es/cultura/musica/Miradas-presente-futuro-discos-semana_0_604389968.html

No muy buena, por cierto...

Por otro lado, parece ser que el próximo 22 de febrero se publica de nuevo Children Of The Sun, el verdadero primer disco de Mike Oldfield que realizó con su hermana Sally, a finales de los 60. Aparece en Japón, en un formato innovador, llamado 'Blu-spec CD'. Un formato que apareció en 2008 en Japón, por Sony, son discos manufacturados como los Bluray, pero en formato CD. Al parecer el formato será también como los mini vinilos.

https://www.jpc.de/jpcng/poprock/detail/-/art/the-sallyangie-children-of-the-sun/hnum/5899956


Richard Branson ha tenido el detalle de nombrar el nuevo disco de Oldfield, en un artículo de su web www.virgin.com. Algo de lo que Oldfield se ha hecho eco en sus facebooks.

https://www.virgin.com/richard-branson/return-ommadawn#.WIdK7QivKtk.facebook

El artículo trata sobre el 'amor' que le tiene a Ommadawn, nombrándolo como uno de sus discos favoritos de todos los tiempos, y de paso nombra que RTO ha salido a la venta en su añorada Virgin Records, y que aún no ha tenido tiempo de escucharlo entero pero lo que ha oído está genial.


Y, para finalizar, remarcar que LostFrontier, le ha dedicado un mini especial a RTO en su último programa radiofónico, el cual podemos oír aquí:


La parte dedicada a Oldfield empieza en el 84:50. Hay que recordar que éste programa le dedicó varios programas a Oldfield en 2012/13 en donde repasaron toda su discografía hasta ese momento.

domingo, 22 de enero de 2017

Crítica a Return To Ommadawn


Siempre he sido poco crítico en éste blog. Ciertamente ésa no es la intención que tengo con éste blog, solo quiero informar y relatar cosas que por lo menos a mí me parecen interesantes de la vida y obra de éste genio. Pero dicho ésto, y viendo que todo el mundo ha hablado de sus impresiones de éste disco, no me queda otra, voy a hablar de lo que me ha parecido el nuevo disco del genio de Reading.

Ya sabemos que originalmente, la idea de éste disco era hacer una precuela tubular, la verdad es que la idea me pareció atractiva siempre y cuando no tuviera referencias tubulares en cuanto al título o a la portada, pero era atractiva porque significaba que volvería a sus orígenes.

Hay que tener en cuenta que Oldfield, tras la trilogía divina de los 70 (TB, HR y Ommadawn) poco o nada podía hacer por superar lo realizado por entonces. Óbviamente el punk y el giro que dio su compañía discográfica le obligó a cambiar de estilo y registro, algo de lo que no me lamento, pues gracias a ello, nos hemos encontrado con joyas como Crises, Five Miles Out, Platinum y un largo etcétera.

Oldfield intentó volver a su estilo original (al menos en cuanto a formato) en Amarok y Tubular Bells 2, no pasando de largo por las innovaciones de su tiempo y por el hecho de que el chico de 20 años que hizo las primeras obras ya era un hombre de casi 40 años con una vida totalmente distinta. Aún así, la jugada le salió de lujo, creando dos de las más queridas obras de sus fans.

Después, transcurrió una etapa que para muchos fue un declive. Unos 20 años, en los que Oldfield se dedicó obra tras obra a innovar con el estilo de música que estuviera de moda por entonces, y luego realizando discos de estilos musicales que nunca antes había realizado, o al menos, no bajo el concepto de disco (por ejemplo, MOTS. Oldfield ya había realizado temas orquestales, pero no un disco completo).

Llegado el momento, y tras el buen recibimiento de MOTR, Oldfield volvió a la duda de siempre... ¿qué me queda por hacer? ¿Realmente le queda algo por hacer? Para mí no. Ha realizado suficiente música buena, para que dentro de 40 años (si sigo vivo) siga escuchando y emocionándome de su obra sin aburrirme.

Pero como bien Mike ha dicho en la entrevista de ésta mañana en A Vivir de Cadena Ser, la música forma parte de su ADN, no puede dejar de hacer música. Y en éste caso la solución la encontró en sus fans y en las redes sociales en las cuales se ha metido desde hace unos años. Todos pedían a gritos que Oldfield volviera a su etapa original, a la que su cuerpo y su alma les pedían, sin mirar modas ni estilos, a los discos originales que creó en la primera mitad de los 70.

La cosa es distinta ésta vez. Hay que tener en cuenta que hoy día tenemos un Oldfield (le pese a quien le pese) con 63 años, que (cómo él mismo ha admitido) se ha tirado los últimos años sin tocar una guitarra apenas. Eso hay que compararlo a un joven de 20 años, que se tiraba (exagerando.... o no) 18 horas al día tocando.

Como el ha admitido, ya no tiene la elasticidad en las manos de antaño. Pero, como el mismo ha dicho... no le hace falta. Return To Ommadawn llega a nuestras tiendas el pasado 20 de enero, con una apuesta muy interesante: disco de dos partes largas de 20 minutos, con todo tocado por Oldfield a mano.

Lo del título siempre me ha echado para atrás. Porque sí. Porque volver a Ommadawn significa que es una secuela, sin querer serlo. Porque escuchando el disco, nos damos cuenta que el título es de lo poco que tiene el disco de Ommadawn, entonces, ¿por qué nombrarlo así?. Entiendo el título como un querer decir a su público que regresaba a los orígenes, pero lo cierto es que es un título que no me gusta nada.

Como la portada, ya de primeras me parece una imagen chula, nada del otro mundo pero misteriosa. Pero si el disco se llama 'Return To Ommadawn', ¿qué tiene que ver con esa imagen? Igualmente, como sabemos, es un simple título y una simple portada, lo importante está dentro.

No voy a negar que a mí, los extractos que escuchamos hace un mes y medio me dejaron muy helado. No sabía que opinar. Lo cierto es que me sorprendieron, estaba tan acostumbrado a que Oldfield innovara con cada disco, que ahora que hacía un disco al viejo estilo, me dejaba a cuadros y no lo asimilaba. Por eso no abrí la boca apenas en éste mes y medio para opinar sobre ello, porque quería esperar a oír el producto entero.

Finalmente llegó, el pasado 16 de enero, tuve la suerte de escucharlo. Lo escuché dos veces seguidas. Me pareció un disco bonito, con buenos momentos, pero.... no me decía nada, no me transmitía nada la música como antaño cada disco de Oldfield en algún momento dado lo hacía. Por lo que seguí en silencio, esperando a escucharlo de nuevo y en condiciones. De hecho, lo cierto es que a pesar de haber terminado de escucharlo tenía ganas de escucharlo de nuevo.

El disco llegó a todo el público prácticamente el jueves 19 al ponerlo en venta en distintos comercios. Empezaron a llegar las críticas de toda la gente, todas maravillosas, algunos nombrándolo como la octava maravilla del mundo, y dije... ¿me habré convertido en el tan temido 'oído de trapo'?

Editando la tertulia que estrenamos el día 20 y oyendo de nuevo las críticas de mis compañeros, estaba de acuerdo con ellos, era un disco bonito, con grandes momentos, pero con falta de una segunda vuelta.

Desde entonces, y en éstos 3 días habré escuchado el disco unas 5 o 6 veces más. Lo he escuchado tantas veces como he podido. Y finalmente he llegado a sentir. Es lo que necesito para valorar un disco de Oldfield: sentir.

Vamos por partes. Todo el mundo sabe (y no voy a pararme a mencionar) que el disco tiene muchas referencias a otros trabajos de Oldfield, algo que no me molesta a éstas alturas porque eso ya es marca de la casa. Lo cierto es que la primera parte del disco, me parece la menos mejor. Tiene momentos interesantes, de hecho, cuando empiezan los tambores africanos a sonar y se va creando el climax para el solo de guitarra me parece genial. Eso sí, el solo de guitarra le ha faltado algo, bajo mi punto de vista, pero se me eriza mucho más la piel con los instantes de antes, que con el solo final.

Aún así no le resto mérito a esa primera cara del disco. Tiene momentos sublimes. Cierto es que es posíblemente de los discos más acústicos de la historia de Oldfield, usa demasiado la acústica en éste disco, dejando la eléctrica en un segundo plano, algo que no me disgusta del todo, pero lo cierto es que en todo momento del disco estás esperando un momento eléctrico. La primera cara termina de forma inesperada con un reprise del principio del disco, que para mi no es del todo acertado. Hubiese incluso prefiero que se hubiese incluido ese extracto antes de los tambores, y que hubiese finalizado la primera cara con la percusión africana. Tal cual pasaba en el Ommadawn original, pero bueno, es un mal menor.

La joya de la corona se abre con la segunda cara. Cada instante, y cada momento que tienen esos 20 minutos, me han llegado al alma. Oldfield en estado puro. Sí, es un disco artesanal con muchos fallos, pero ¿no es cierto que era eso lo que queríamos? Para MOTR le pedimos que sacara la versión demo del disco, y en muchos casos preferimos las demos a las originales. Oldfield nos ha dado lo que queríamos. Dudo que tuviera prisas por terminarlo, y tener ha tenido casi 3 años para realizarlo (está claro que no se ha tirado los tres años trabajando en el, pero buena parte de ellos posiblemente sí), pero sin duda, lo que le hace especial tal vez sea sentirlo tan cerca, con esos errores y esas respiraciones que se oyen por todo el disco.

El disco finaliza con otra de las genialidades de nuestro músico favorito. Un tema recordando a los singles de los 70 con momentos impresionantes, que después de tanta belleza y sensibilidad, te dan ganas de saltar y bailar. Que grandes eres, Mike.

El tema del virtuosismo y demás, es algo complicado. Está claro que Oldfield no ha realizado un RTO con virtuosos solos de guitarra y demás, pero lo cierto es que no nos hace falta. Oldfield ya nos ha dado momentos sublimes a la guitarra. Lo grande de éste hombre, es que con 20, con 30, con 40, con 50, y con 60 años nos ha dado momentos sublimes que nos han llegado a lo más hondo de nuestra alma. Eso no creo que nadie sea capaz de hacerlo.

Después está el único 'pero' de éste disco, que es, cómo no.... ¡las cortinillas! Lo siento, pero no puedo con ellas. Posiblemente, culpa de ello tengan mis buenos amigos Paco y Anselmo, que desde el primer programa de Tertulias Oldfield me las remarcaron y desde entonces soy incapaz de oír un disco de Oldfield sin que cada vez que suene una, mi cabeza se desconecte y diga: "joder, ahí va otra..." La verdad es que Oldfield ha sido poco sincero diciendo que el disco es completamente artesanal, está claro que ha tenido que tirar de plugins y demás para 'rellenar' el disco. Pero bueno, teniendo en cuenta que como él dice, nadie quiere ir a su estudio a colaborar, pues con los medios que tenía, no me molesta en demasía el hecho de que use plugins.

Lo que sí es cierto, es que estoy abrumado por el recibimiento de éste disco por parte de sus fans. Yo creo que no se veía algo así desde TB2. Todos sus discos desde entonces han tenido opiniones de todos los gustos en casi un 50/50. Aquí, con RTO, en un 90 por ciento de los casos, he leído y escuchado opiniones geniales con respecto al disco. De hecho, se han sumado mucha gente nueva y vieja al mundillo tubular que tenemos montado en éstos blogs/facebooks/webs de Oldfield. Lo cual me encanta.

Por otro lado, y para finalizar, no queda más que desear que éste disco sea el principio de una nueva etapa mucho más luminosa para Oldfield. Yo sería incapaz a día de hoy de situar éste disco entre sus 25 discos anteriores, más que nada porque aún tiene que madurar mucho mi percepción de éste disco. ¿Es el mejor disco de Oldfield de los últimos 20 años? No lo se, yo le tengo mucho aprecio a la etapa Warner por motivos personales, y de forma objetiva soy incapaz de decir si TB3 o RTO me gustan más. Alguno me lapidará con ésto, pero es así. Para mí TB3 fue el disco con el que me enamoré finalmente de Oldfield y su música, y por ese motivo soy incapaz de hablar mal de él. Posiblemente, musicalmente hablando y en cuanto a sentimiento, RTO esté por encima de los últimos 10 discos de Oldfield. Pero mi corazón aún no ha decidido donde colocarlo exactamente.

Yo solo deseo, y espero que sea un disco exitoso para Oldfield. Por primera vez ha intentado escuchar a sus fans y realizar algo que queríamos (y que él ha descubierto que también quería), y lo ha realizado con una muy buena nota. Oldfield siempre ha tenido el don de mostrar melodías preciosas, tan solo le hacía falta tener el formato y los instrumentos necesarios para poder mostrárnoslo. Enhorabuena Mike. Una nueva obra de arte.

domingo, 15 de enero de 2017

ReviewsNewAge: "...uno de sus mejores trabajos."


Eso se dice en la crítica que le ha dedicado Reviews New Age al nuevo disco de Mike Oldfield, que lo consideran como uno de sus mejores discos. Aquí os dejamos la crítica completa al disco de Oldfield, por parte de ésta plataforma musical online:

http://www.reviewsnewage.com/2017/01/15/mike-oldfield-return-to-ommadawn/

Expectación. Sin lugar a dudas esa es la palabra que mejor podría definir las primeras reacciones de los seguidores de Mike Oldfield al conocer que su nuevo trabajo estaría centrado en una de sus mejores obras: Ommadawn. Dicha expectación estaba más que justificada, por motivos evidentes, al tiempo que era imposible no sentir cierta incertidumbre ante la posibilidad de que ese retorno no fuera, ni de lejos, lo que cabría esperar del genio de Reading. Esta semana se despejó cualquier atisbo de duda: Oldfield lo había vuelto a conseguir, ofreciendo uno de los mejores trabajos de toda su vida.

Grabado todo “a mano” por él mismo durante casi un año, con un sonido limpio y cuidado, una base rítmica espectacular en muchos tramos, y sin abusar de las percusiones (tan sólo en ciertos momentos clave, en los que los tambores africanos vuelven a tener un papel crucial), Mike juega con las sorpresas, regalándonos después de tantos años una de sus mejores producciones.

Cabe destacar, no obstante, que Return to Ommadawn se aleja notablemente de la secuela “espiritual” que supuso Amarok. Así, aquellos que estén esperando una continuación lógica del trabajo del año 90, se sentirán frustrados en cierto modo. En cualquier caso, si nos atenemos a las palabras de Oldfield cuando aseguró que había regresado a sus raíces musicales, efectivamente así ha sido. Éste nuevo álbum no podría tener mejor nombre. Es como viajar atrás en el tiempo y situar a Mike de nuevo en pleno 1975, en su etapa más acústica, pero con la experiencia musical y personal atesorada durante estos cuarenta largos años. Return to Ommadawn en un estéreo más que perfecto, que vuelve a presentar magistralmente todos los instrumentos y ofrece multitud de fragmentos ciertamente inolvidables.

Diferenciando ambas partes, la primera puede resultar ligeramente más sencilla, más reservada, en cuanto a producción. Su introducción presenta, tal y como describía recientemente el propio Mike, un fondo distante y unas flautas celtas que suponen un guiño a Hergest Ridge. A continuación, van cobrando especial protagonismo sus instrumentos de cuerda, desde Fender Strat a mandolinas, pasando por PRS, Gibson y guitarra clásica entre otros. Es en el minuto 12, tras un repentino cambio, cuando entran en juego los tambores africanos, decisivas percusiones a las que se irán sumando, in crescendo, los mismos juegos corales del primer Ommadawn (recuperados tal cual para la ocasión) y el sello inconfundible de Oldfield, sus solos de guitarra que fluyen, como toda la primera parte, con elegancia y sumo cuidado, destacando extremadamente la inteligencia de sus cambios.

La segunda parte resulta más cálida, pero también más compleja y contundente, con fuerte protagonismo de teclados y guitarras en algunos fragmentos. Nacen así melodías fascinantes donde Oldfield tiene la posibilidad de destacar diversas genialidades durante sus 20 minutos de duración, regalándonos diferentes estados de ánimos e instantes de auténtico virtuosismo, tanto en la utilización de sus instrumentos, como en lo que a producción y composición respecta. Mike se adentra sutilmente en un perfil más celta, pero sin abandonar el carácter general que marcaba la primera parte, con melodías para el recuerdo cuyas notas, quizá, permanecerán para siempre en la memoria de sus seguidores. Cada escucha, sin duda, resulta mejor que la anterior.

El seguidor fiel podrá echar en falta solos más virtuosos, pero es necesario recordar, no sólo la evolución de Oldfielddurante las últimas décadas, sino también los contratiempos que sufrió durante la grabación de Ommadawn, en la que perdió excesivas horas de trabajo por problemas con las cintas, hasta el punto de llegar a perder todo lo grabado y tener que comenzar de nuevo. Todos esos esfuerzos, unidos a la infinidad de ocasiones en que tuvo que tocar las mismas melodías, hicieron mejorar enormemente su técnica para aquel álbum. Aparte de esto, la otra ausencia destacada del álbum, si es que queremos considerarlo como tal, es la omisión de un nuevo “On horseback”, el postre final que pusiera la guinda a semejante banquete musical tal y como ocurriese en el año 75.

Si existe una parte realmente criticable del disco, sin duda puede ser su portada. Una composición gráfica que, como el propio Mike contaba recientemente, evoca el encuentro de un refugio seguro tras haberse perdido en la nieve. El álbum, mucho más abierto y esperanzador que su predecesor, no casa adecuadamente con dicho diseño.

Desde un punto de vista totalmente externo al músical, el tragico contexto que rodeó la vida del genio de Reading durante el primer Ommadawn, se repite también en esta secuela. No hay que olvidar que Oldfield compuso Ommadawn enmarcado en uno de los peores momentos de su vida y con solo 21 años: justo cuando empezaba a recuperarse de su adicción al alcohol, falleció su madre y apenas se hablaba con su padre. Esa terrible e inesperada pérdida, que coincidió en pleno proceso de grabación de la primera parte del álbum, le hizo sumergirse completamente en su música, liberar todas las tensiones a través de la composición y crear uno de los mejores y más irrepetibles solos de guitarra de toda su carrera profesional. Del mismo modo, en la actualidad y desde que tocara el cielo durante su actuación en la la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, las desgracias y los problemas han azotado su vida cual huracanes. Divorciado de su tercer matrimonio, del que aún se está recuperando emocional, y sobre todo, económicamente, perdió a su hijo Dougal Oldfield de tan solo 33 años (fruto de su relación con Sally Cooper). A esto hay que sumar el fallecimiento de su padre, Raymond, a la edad de 93 años.

Sigue resultando paradójico además, que una de las obras cumbre de su discografía, Ommadawn, pronunciado en realidad como “Amadán”, signifique “Idiota” en gaélico (Tal y como desveló en 2007 en su autobiografía, Mike quería añadir partes vocales que no fuesen fácilmente entendibles, por lo que solicitó a Clodagh Simmonds, cantante y compositora irlandesa, que escribiera lo primero que le pasase por la cabeza y lo tradujera al gaélico. Una de las frases era “Soy un idiota”, así es como eligió el título).

Sin duda, tras haber realizado varias escuchas de este esperadísimo nuevo álbum, es posible afirmar con rotundidad que es el momento perfecto para que Oldfield ofrezca a continuación su esperadísimo Tubular Bells IV. De momento, disfrutaremos, como hacía muchos años que no ocurría, de un nuevo trabajo enmarcado en su etapa acústica, tan añorada por sus seguidores, y que supone, como indicábamos al principio, uno de sus mejores trabajos.

sábado, 17 de diciembre de 2016

La crítica de MOJO a RTO


Está habiendo cierto revuelo en la red debido a la crítica que Mojo ha hecho en su número de febrero de 2017 al nuevo disco de Oldfield.

La crítica, comenta lo siguiente (gracias a www.ommadawn.es por la traducción):

El Campanero Tubular vuelve al estilo largo que lanzó su carrera y el imperio empresarial de Richard Branson.
Ommadawn, el tecer éxito multiinstrumental del guitarrisa no fue tan original como Tubular Bells, pero fue mas elaborado y desde 1975 sigue siendo el favorito de los fans. Esa e una de las razones por las que Oldfield ha redistribuido el gran arsenal de instrumentos , guitarra, ukelele, mandolina, arpa… Las dos pistas vuelven de nuevo a coger pequeñas melodías que se van alternando para crear un sinfonía (En la segunda podemos encontrar un tema principal que recuerda al gran Hank Marvin). Sin embargo el problema es que en los últimos 40 años la mezcla de rock y pop celta ha sido utilizado por todos, desde Enya a Bravehead. Los fieles pueden comprarlo sin problema – está bastante pulido – pero otros pueden haberse cansado del largo viaje al rededor de glorias pasadas.

Le dan 3 estrellas de 5. Lo curioso es que ésta crítica a pesar de no ser excesívamente desfavorable, no le ha sentado muy allá a Oldfield que ha comentado lo siguiente:


Básicamente Oldfield comenta que qué tal si hacemos una competición de los denominados 'oídos de trapos' por las críticas de RTO.

miércoles, 29 de junio de 2016

Robert Reed y sus Sanctuary's


Recuerdo como hace unos años (creo que en la promo de TB2003) Oldfield lamentaba y se sorprendía de que nadie se hubiese atrevido a hacer música de su estilo inconfundible.

La tarea no es fácil, sin duda, y lo que Oldfield creó con sus primeras obras, fue algo muy personal y difícil de continuar, hasta para él mismo.

El caso es que hace un par de años, el artista Robert Reed, componente del grupo musical Magenta, se atrevió a hacerlo. Hace escasas semanas ha lanzado la segunda parte del mismo, y ya va siendo hora de que hablemos de él.

Hablo de el, porque está en boca de todos los fans de Oldfield, y por lo tanto, merece mi atención. Yo me escuché en su día Sanctuary, que salió hace dos años, y como tal, he escuchado su segunda parte, hace escasos días. Al mismo tiempo, he reescuchado los dos discos para poder formar una buena crítica al asunto.

Empecemos por lo bueno, Robert Reed para hacer éste tributo a Oldfield ha seguido bien sus pasos. Toca casi todo de los dos discos, hace melodías y estructuras que nos recuerdan a Oldfield en muchísimas ocasiones, se ha rodeado de músicos y productores del entorno de Oldfield, y sin duda ha sabido copiar cada técnica que te hace recordar a Oldfield en cada momento.

Tengo que decir que la apuesta de Reed es muy valiente. Hacer algo así no es tarea fácil, y para hacerlo tienes que ser un buen compositor y mejor músico, y Reed lo ha demostrado. Mi más sincera enhorabuena por ello. Reed consigue hacer algunas melodías interesantes que sin duda es un merecido tributo a Oldfield en todo momento.

Pero, oh pero, hay cosas que fallan. Lo primero y más evidente es que hacer un disco 'a la Oldfield' tiene un problema, y es que puedes copiar la técnica de Oldfield, la estructura de sus obras y lo que quieras, pero no su alma. Oldfield impregnaba sus primeras obras de su alma y sus sentimientos y óbviamente ni Reed ni nadie en la esfera terrestre sería capaz de copiar, por lo que no es culpa suya.


Cierto es también, que a pesar de que los dos discos son entretenidos y muy alegres, les falta algo de sentimiento, alguna melodía en la que músico y música sean uno sólo, tal como Oldfield hacía; al escuchar un disco de Oldfield parecía como si te estuviera hablando él mismo, pero aquí Reed es técnicamente perfecto, pero sin sentimiento.

Otro gran error bajo mi punto de vista son las voces. Oldfield, tal como todo el mundo sabe, es muy bueno dirigiendo voces y eligiendo a cantantes. Reed es pésimo. Los peores momentos de los dos Sanctuary's es cuando entra alguna voz. Me suenan fatal, ridículas.


La percusión es otra cosa muy característica de los discos de Oldfield y que les da mucha fuerza y sentimiento, Reed no llega a impresionar con sus percusiones. Algo mejora en el 2, con Simon Phillips en la batería, pero sigue faltando algo que te llene.

Y tal vez, sea ese el gran error, que a éstos dos Sanctuary's les falta alma y sentimiento. No hay un sólo momento de los dos discos que me haga erizarse la piel, y eso con Oldfield no pasa.

Hay momentos de claros calcos a discos, como Hergest Ridge, Tubular Bells 1 y 2, Incantations, QE2, etc. lo que me parece hasta curioso.

No se si volveré a oir dentro de poco o mucho éstos dos discos, pero resumiendo, me han gustado y me han parecido curiosos éstos dos intentos muy positivos de tributo a Oldfield, pero sí, falta algo, y fallan varias cosas.

Si queréis escuchar algún extracto o comprar cualquiera de sus Sanctuary's: http://tmr-web.co.uk/robreedsancturay/Blank.html