jueves, 19 de enero de 2017

Tertulias Oldfield - Programa 22 - Especial Primeras Impresiones RTO


Hace unos días tuvimos la suerte de escuchar en primicia el nuevo disco de Oldfield, lo que nos permitió esa misma noche grabar la tertulia para que estuviera lista para la escucha y deleite de todo el mundo justo el día que se estrena la nueva obra de Oldfield.

Con la participación de Anselmo, Paco, Alberto, Luis y Ana. Que la disfrutéis.

https://www.ivoox.com/tertulias-oldfield-programa-22-especial-primeras-audios-mp3_rf_16549383_1.html

Ya está aquí, Return To Ommadawn llega a las tiendas

Con algo de adelanto, Media Markt y otras tiendas de España han puesto a la venta un día antes de lo previsto del nuevo disco de Mike Oldfield.

En cuanto nos han llegado varios mensajes sobre ello, he ido al de mi ciudad, y exacto, allí estaba. Tres copias de la edición deluxe.

El disco pude escucharlo hace ya unos días, y lo cierto es que va ganando con las escuchas, no es un disco que me haya entrado a la primera, pero parece que la cosa mejora según voy escuchándolo más. Sin duda se le agradece el esfuerzo a Mike de realizar un disco acústico como los de antaño, y creo que será un disco que dará de que hablar en los próximos meses. Esperemos que Mike consiga un gran éxito con el disco, se lo merece.

El digipack viene presentado muy similar a las ediciones deluxe de las reediciones del catálogo de Oldfield y de la edición deluxe de Man On The Rocks. Al abrirlo, vemos un mosaico de fotos hechas por el propio Oldfield de los instrumentos y demás que ha usado en la elaboración del disco.

Por un lado, el CD lleva la imagen de la 'tortuga', y el DVD' la imagen del hombre con el ciervo. El DVD presenta un menú sencillo en el que nos deja elegir las dos pistas del álbum y que seleccionemos el audio a elegir. Nos dejan elegir tres, el stereo normal, el 5.1 en DTS, y el 5.1 en AC3. Mientras escuchamos el disco, podemos ver la portada del disco a la derecha y una animación del cielo de la portada. Un DVD sencillo pero que cumple su función, que básicamente es el 5.1 del disco y listo. El 5.1 aún no lo he escuchado, pero habrá que ver si podemos hacer gracias al 5.1 una versión 'sin cortinillas' del disco.



El libreto, muy a pesar de que lo vendieron como una maravilla de 12 hojas, lo cierto es que no es nada del otro mundo, más fotos del estudio de Oldfield que ya vimos en la web oficial (una por página) y dos páginas en las que vemos los créditos del disco. Por un lado los créditos originales, y por el otro el listado de instrumentos, con el error de poner los Penny Whistles en la sección de percusión.




No hay ni rastro del vinilo al menos en España de momento, por lo que se confirma lo que comentamos hace unos días de que en España se retrasaba el lanzamiento del mismo. Yo personalmente lo he pedido a Amazon, para que me llegue antes (aún no lo han mandado). Mientras que el CD sencillo, con la camiseta y la lámina ya han sido mandadas de Universal hoy mismo. Por lo que nos llegarán la semana que viene. Os mantendremos informados.

Por otro lado, hace unos días, grabamos la tertulia sobre las primeras impresiones del disco, la cual estrenaremos en unas horas. Así podréis tener un día completito escuchando el nuevo disco y nuestras impresiones del nuevo disco.

miércoles, 18 de enero de 2017

Nueva mini entrevista en Mirror


Oldfield ha concedido otra mini entrevista, ésta vez al medio Mirror, donde ha hablado de lo doloroso que fue perder a su hijo mayor en el 2015. De nuevo Oldfield muestra su dolor y los malos momentos por los que está pasando.

Al mismo tiempo, comenta que le dedicó un tema cuando nació, que él nombra como Orabidoo, cuando en realidad todos sabemos que fue un extracto de 'Taurus II', imaginamos que la memoria de Oldfield le ha jugado una mala pasada.

Por otro lado habla de lo unido que se siente a Inglaterra, que para él, a pesar de vivir en las Bahamas, sigue estando atento de cualquier cosa que suceda en su país natal; ve la televisión inglesa por satélite, lee la prensa inglesa...

Nada más, la entrevista se centra en eso, de hecho no hablan del nuevo disco para nada, tan solo al final nombran la salida del disco.

http://www.mirror.co.uk/3am/celebrity-news/mike-oldfield-opens-heart-pain-9648162

martes, 17 de enero de 2017

Nuevos fragmentos y entrevista en video


Oldfield sigue con la promoción de su inminente nuevo disco, y ahora nos comparte un video en su facebook de lo que parece ser una entrevista oficial a la compañía discográfica para la promoción del disco.

La ha dividido en cuatro partes, mañana colocará la segunda. Imaginamos que una vez pongan los cuatro videos, pondrán el video completo en su cuenta oficial de youtube.

https://www.facebook.com/gordon.mikefield/videos/695719350596725/

Por otro lado, la fnac francesa nos ha adelantado otros dos extractos nuevos del disco, que podéis escuchar aquí.

ACTUALIZACIÓN: Aquí la segunda parte del video.

https://www.facebook.com/gordon.mikefield/videos/696185313883462/

Tercera parte:

https://www.facebook.com/gordon.mikefield/videos/696707900497870/

lunes, 16 de enero de 2017

RTVE se hace eco del nuevo disco


Finalmente, el medio público español por excelencia, TVE se hace eco del lanzamiento del nuevo disco de Oldfield con un currado artículo. Esperemos que tal como hicieron con Man On The Rocks, el viernes nombren su salida en los telediarios.

http://www.rtve.es/noticias/20170116/mike-oldfield-vuelve-origenes-return-to-ommadawn/1473900.shtml

domingo, 15 de enero de 2017

ReviewsNewAge: "...uno de sus mejores trabajos."


Eso se dice en la crítica que le ha dedicado Reviews New Age al nuevo disco de Mike Oldfield, que lo consideran como uno de sus mejores discos. Aquí os dejamos la crítica completa al disco de Oldfield, por parte de ésta plataforma musical online:

http://www.reviewsnewage.com/2017/01/15/mike-oldfield-return-to-ommadawn/

Expectación. Sin lugar a dudas esa es la palabra que mejor podría definir las primeras reacciones de los seguidores de Mike Oldfield al conocer que su nuevo trabajo estaría centrado en una de sus mejores obras: Ommadawn. Dicha expectación estaba más que justificada, por motivos evidentes, al tiempo que era imposible no sentir cierta incertidumbre ante la posibilidad de que ese retorno no fuera, ni de lejos, lo que cabría esperar del genio de Reading. Esta semana se despejó cualquier atisbo de duda: Oldfield lo había vuelto a conseguir, ofreciendo uno de los mejores trabajos de toda su vida.

Grabado todo “a mano” por él mismo durante casi un año, con un sonido limpio y cuidado, una base rítmica espectacular en muchos tramos, y sin abusar de las percusiones (tan sólo en ciertos momentos clave, en los que los tambores africanos vuelven a tener un papel crucial), Mike juega con las sorpresas, regalándonos después de tantos años una de sus mejores producciones.

Cabe destacar, no obstante, que Return to Ommadawn se aleja notablemente de la secuela “espiritual” que supuso Amarok. Así, aquellos que estén esperando una continuación lógica del trabajo del año 90, se sentirán frustrados en cierto modo. En cualquier caso, si nos atenemos a las palabras de Oldfield cuando aseguró que había regresado a sus raíces musicales, efectivamente así ha sido. Éste nuevo álbum no podría tener mejor nombre. Es como viajar atrás en el tiempo y situar a Mike de nuevo en pleno 1975, en su etapa más acústica, pero con la experiencia musical y personal atesorada durante estos cuarenta largos años. Return to Ommadawn en un estéreo más que perfecto, que vuelve a presentar magistralmente todos los instrumentos y ofrece multitud de fragmentos ciertamente inolvidables.

Diferenciando ambas partes, la primera puede resultar ligeramente más sencilla, más reservada, en cuanto a producción. Su introducción presenta, tal y como describía recientemente el propio Mike, un fondo distante y unas flautas celtas que suponen un guiño a Hergest Ridge. A continuación, van cobrando especial protagonismo sus instrumentos de cuerda, desde Fender Strat a mandolinas, pasando por PRS, Gibson y guitarra clásica entre otros. Es en el minuto 12, tras un repentino cambio, cuando entran en juego los tambores africanos, decisivas percusiones a las que se irán sumando, in crescendo, los mismos juegos corales del primer Ommadawn (recuperados tal cual para la ocasión) y el sello inconfundible de Oldfield, sus solos de guitarra que fluyen, como toda la primera parte, con elegancia y sumo cuidado, destacando extremadamente la inteligencia de sus cambios.

La segunda parte resulta más cálida, pero también más compleja y contundente, con fuerte protagonismo de teclados y guitarras en algunos fragmentos. Nacen así melodías fascinantes donde Oldfield tiene la posibilidad de destacar diversas genialidades durante sus 20 minutos de duración, regalándonos diferentes estados de ánimos e instantes de auténtico virtuosismo, tanto en la utilización de sus instrumentos, como en lo que a producción y composición respecta. Mike se adentra sutilmente en un perfil más celta, pero sin abandonar el carácter general que marcaba la primera parte, con melodías para el recuerdo cuyas notas, quizá, permanecerán para siempre en la memoria de sus seguidores. Cada escucha, sin duda, resulta mejor que la anterior.

El seguidor fiel podrá echar en falta solos más virtuosos, pero es necesario recordar, no sólo la evolución de Oldfielddurante las últimas décadas, sino también los contratiempos que sufrió durante la grabación de Ommadawn, en la que perdió excesivas horas de trabajo por problemas con las cintas, hasta el punto de llegar a perder todo lo grabado y tener que comenzar de nuevo. Todos esos esfuerzos, unidos a la infinidad de ocasiones en que tuvo que tocar las mismas melodías, hicieron mejorar enormemente su técnica para aquel álbum. Aparte de esto, la otra ausencia destacada del álbum, si es que queremos considerarlo como tal, es la omisión de un nuevo “On horseback”, el postre final que pusiera la guinda a semejante banquete musical tal y como ocurriese en el año 75.

Si existe una parte realmente criticable del disco, sin duda puede ser su portada. Una composición gráfica que, como el propio Mike contaba recientemente, evoca el encuentro de un refugio seguro tras haberse perdido en la nieve. El álbum, mucho más abierto y esperanzador que su predecesor, no casa adecuadamente con dicho diseño.

Desde un punto de vista totalmente externo al músical, el tragico contexto que rodeó la vida del genio de Reading durante el primer Ommadawn, se repite también en esta secuela. No hay que olvidar que Oldfield compuso Ommadawn enmarcado en uno de los peores momentos de su vida y con solo 21 años: justo cuando empezaba a recuperarse de su adicción al alcohol, falleció su madre y apenas se hablaba con su padre. Esa terrible e inesperada pérdida, que coincidió en pleno proceso de grabación de la primera parte del álbum, le hizo sumergirse completamente en su música, liberar todas las tensiones a través de la composición y crear uno de los mejores y más irrepetibles solos de guitarra de toda su carrera profesional. Del mismo modo, en la actualidad y desde que tocara el cielo durante su actuación en la la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, las desgracias y los problemas han azotado su vida cual huracanes. Divorciado de su tercer matrimonio, del que aún se está recuperando emocional, y sobre todo, económicamente, perdió a su hijo Dougal Oldfield de tan solo 33 años (fruto de su relación con Sally Cooper). A esto hay que sumar el fallecimiento de su padre, Raymond, a la edad de 93 años.

Sigue resultando paradójico además, que una de las obras cumbre de su discografía, Ommadawn, pronunciado en realidad como “Amadán”, signifique “Idiota” en gaélico (Tal y como desveló en 2007 en su autobiografía, Mike quería añadir partes vocales que no fuesen fácilmente entendibles, por lo que solicitó a Clodagh Simmonds, cantante y compositora irlandesa, que escribiera lo primero que le pasase por la cabeza y lo tradujera al gaélico. Una de las frases era “Soy un idiota”, así es como eligió el título).

Sin duda, tras haber realizado varias escuchas de este esperadísimo nuevo álbum, es posible afirmar con rotundidad que es el momento perfecto para que Oldfield ofrezca a continuación su esperadísimo Tubular Bells IV. De momento, disfrutaremos, como hacía muchos años que no ocurría, de un nuevo trabajo enmarcado en su etapa acústica, tan añorada por sus seguidores, y que supone, como indicábamos al principio, uno de sus mejores trabajos.

Entrevista en el Daily Mail


Oldfield sigue a tope promocionando su nuevo trabajo. En ésta ocasión se reunió con el equipo de Daily Mail con los que mantuvo una conversación sobretodo tratando temas personales, los cuales algunos ignorábamos. Os rescato algunos de los momentos más interesantes de la misma:

http://www.dailymail.co.uk/home/event/article-4116666/He-s-endured-divorce-death-disaster-feud-Richard-Branson-Mike-Oldfield-s-s-plotting-gleaming-new-Tubular-Bells.html

"Creo que no tengo madera de caballero de la Orden del Imperio Británico"

"Nunca me han ofrecido ningún premio. Soy la oveja negra de la música británica"

"Sigo siendo muy patriota. Estoy muy orgulloso de ser británico. Seguí en directo el referéndum del Brexit y deseaba que el Reino Unido saliera de la Unión Europea".

"Admiro mucho a la reina. Y he visto al príncipe Carlos un par de veces. Lo malo es que cometí el error de hablarle sin que él se me hubiera dirigido primero: le pregunté qué tal le iba con las clases de violoncelo, y se supone que no puedes hacer algo así. Qué tonto fui. Así que creo que ahí tiré por la borda mi condecoración"

En 2014 se divorció tras 11 años de casados de Fanny Vanderkerckhove, una criadora de caballos francesa y madre de sus hijos pequeños, Jake, de 12 años, y Eugene, de 8, hecho que le pasó factura a nivel emocional y económico.

"Mi hijo falleció trágicamente", sentencia Oldfield con voz distante y baja. El propio padre de Oldfield, Raymond, también murió en 2015 a los 93 años de edad.

Cuando se le pregunta a Oldfield si repartirá su dinero entre sus hijos, llegada la hora, su respuesta es sorprendente:
"No estoy seguro de si quedará algo para ellos después de los últimos cuatro años, para ser sincero", contesta entre suspiros. Oldfield perdió buena parte de su fortuna entre divorcios y malas inversiones inmobiliarias, así que tuvo que vender a regañadientes su Sea Dragon, un yate de 20 metros de eslora, y ahora navega con uno más modesto, de 5 metros. En las Bahamas, un lugar en el que la navegación está tan presente y en el que se tiene en cuenta quién tiene o deja de tener yate, fue un trago de humildad.

Lo irónico del caso es que, si alguien había devorado algo, había sido Branson y buena parte de los beneficios de Tubular Bells que le correspondían a Oldfield.

"Un día lo calculé: los primeros cinco años tras la publicación de Tubular Bells saqué 180.000 ibras", declara Oldfield sobre el injusto acuerdo fiscal.

Cuando se le pregunta cuánto ganó Branson, a Oldfield se le escapa un grito de agonía, que deja inquieto a un adormecido Mac, su potcake bahameño.

"Pero Richard y yo ya no estamos peleados", apostilla relajadamente. "Hace tiempo que enterramos el hacha de guerra".

Vino aquí hará un par de años. Había arreglado Tubular Bells para piano y se estrenaba en la escuela de mis hijos. Vino para verlo con su jet y se quedó aquí. Comimos juntos, se pasó un poco con la bebida y luego se empeñó en que quería escuchar algunas canciones. Pero sólo las tontas que he hecho, como Blue Peter".

Dentro de su casa, en la que Oldfield vive con Eugene y Jake, el pequeño arseñal de pistolas de agua indican que Oldfield disfruta reviviendo su infancia hoy en día de un modo mucho menos traumático. Atrás quedan sus noches de fiesta y borracheras a todas horas.

También tiene hijos adultos: Molly, de 36 años, y Luke, de 29 años (hermanos del difunto Dougal), con su exmujer Sally Cooper; y Greta, de 27 años, y Noah, de 26 años, con la canante noruega Anita Hegerland, de 54 años.

Reflexionando sobre la vida, Oldfield afirma que querría que se esparcieran sus cenizas por las Bahamas. Y, en caso de que se hiciera una película sobre su laureada carrera, sugiera que fuera Eddie Redmayne quien le representara.

"Qué actor tan increíble", dice Oldfield entusiasmado. "Fue increíble su actuación como Stephen Hawking. Quizá debería pedirle a Danny Boyle que la dirigiera y encargarme yo de la música".

"Me suele caer algún pellizco por Halloween cada año", dice sonriendo. "No son grandes cantidades de dinero, pero los royalties siguen llegando cada año por esa época".

Deja caer que habrá un Tubular Bells IV (las secuelas II y III alcanzaron el primer y cuarto puesto en el Reino Unido en 1992 y 1998 respectivamente), lo que nos devuelve inevitablemente a Branson.

Gracias a fairlight de la web www.mike-oldfield.es por la brillante traducción.