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domingo, 15 de enero de 2017

Entrevista en el Daily Mail


Oldfield sigue a tope promocionando su nuevo trabajo. En ésta ocasión se reunió con el equipo de Daily Mail con los que mantuvo una conversación sobretodo tratando temas personales, los cuales algunos ignorábamos. Os rescato algunos de los momentos más interesantes de la misma:

http://www.dailymail.co.uk/home/event/article-4116666/He-s-endured-divorce-death-disaster-feud-Richard-Branson-Mike-Oldfield-s-s-plotting-gleaming-new-Tubular-Bells.html

"Creo que no tengo madera de caballero de la Orden del Imperio Británico"

"Nunca me han ofrecido ningún premio. Soy la oveja negra de la música británica"

"Sigo siendo muy patriota. Estoy muy orgulloso de ser británico. Seguí en directo el referéndum del Brexit y deseaba que el Reino Unido saliera de la Unión Europea".

"Admiro mucho a la reina. Y he visto al príncipe Carlos un par de veces. Lo malo es que cometí el error de hablarle sin que él se me hubiera dirigido primero: le pregunté qué tal le iba con las clases de violoncelo, y se supone que no puedes hacer algo así. Qué tonto fui. Así que creo que ahí tiré por la borda mi condecoración"

En 2014 se divorció tras 11 años de casados de Fanny Vanderkerckhove, una criadora de caballos francesa y madre de sus hijos pequeños, Jake, de 12 años, y Eugene, de 8, hecho que le pasó factura a nivel emocional y económico.

"Mi hijo falleció trágicamente", sentencia Oldfield con voz distante y baja. El propio padre de Oldfield, Raymond, también murió en 2015 a los 93 años de edad.

Cuando se le pregunta a Oldfield si repartirá su dinero entre sus hijos, llegada la hora, su respuesta es sorprendente:
"No estoy seguro de si quedará algo para ellos después de los últimos cuatro años, para ser sincero", contesta entre suspiros. Oldfield perdió buena parte de su fortuna entre divorcios y malas inversiones inmobiliarias, así que tuvo que vender a regañadientes su Sea Dragon, un yate de 20 metros de eslora, y ahora navega con uno más modesto, de 5 metros. En las Bahamas, un lugar en el que la navegación está tan presente y en el que se tiene en cuenta quién tiene o deja de tener yate, fue un trago de humildad.

Lo irónico del caso es que, si alguien había devorado algo, había sido Branson y buena parte de los beneficios de Tubular Bells que le correspondían a Oldfield.

"Un día lo calculé: los primeros cinco años tras la publicación de Tubular Bells saqué 180.000 ibras", declara Oldfield sobre el injusto acuerdo fiscal.

Cuando se le pregunta cuánto ganó Branson, a Oldfield se le escapa un grito de agonía, que deja inquieto a un adormecido Mac, su potcake bahameño.

"Pero Richard y yo ya no estamos peleados", apostilla relajadamente. "Hace tiempo que enterramos el hacha de guerra".

Vino aquí hará un par de años. Había arreglado Tubular Bells para piano y se estrenaba en la escuela de mis hijos. Vino para verlo con su jet y se quedó aquí. Comimos juntos, se pasó un poco con la bebida y luego se empeñó en que quería escuchar algunas canciones. Pero sólo las tontas que he hecho, como Blue Peter".

Dentro de su casa, en la que Oldfield vive con Eugene y Jake, el pequeño arseñal de pistolas de agua indican que Oldfield disfruta reviviendo su infancia hoy en día de un modo mucho menos traumático. Atrás quedan sus noches de fiesta y borracheras a todas horas.

También tiene hijos adultos: Molly, de 36 años, y Luke, de 29 años (hermanos del difunto Dougal), con su exmujer Sally Cooper; y Greta, de 27 años, y Noah, de 26 años, con la canante noruega Anita Hegerland, de 54 años.

Reflexionando sobre la vida, Oldfield afirma que querría que se esparcieran sus cenizas por las Bahamas. Y, en caso de que se hiciera una película sobre su laureada carrera, sugiera que fuera Eddie Redmayne quien le representara.

"Qué actor tan increíble", dice Oldfield entusiasmado. "Fue increíble su actuación como Stephen Hawking. Quizá debería pedirle a Danny Boyle que la dirigiera y encargarme yo de la música".

"Me suele caer algún pellizco por Halloween cada año", dice sonriendo. "No son grandes cantidades de dinero, pero los royalties siguen llegando cada año por esa época".

Deja caer que habrá un Tubular Bells IV (las secuelas II y III alcanzaron el primer y cuarto puesto en el Reino Unido en 1992 y 1998 respectivamente), lo que nos devuelve inevitablemente a Branson.

Gracias a fairlight de la web www.mike-oldfield.es por la brillante traducción.

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